Guido Girardi, vicepresidente de la Fundación Encuentros del Futuro, conversó con Paulo Horta, uno de los principales investigadores internacionales especializados en algas, sobre los desafíos y oportunidades que este recurso ofrece para enfrentar la crisis climática, la salud pública y el desarrollo económico.

 

Las algas sostienen gran parte del oxígeno del planeta, también ofrecen soluciones concretas a desafíos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud humana. Este potencial fue el principal tema que conversó en el vodcast Encuentros del Futuro Guido Girardi, vicepresidente de FEF, junto a Paulo Horta, biólogo experto en algas y académico de la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil.

 

Según explicó Paulo Horta, la ciencia mundial trabaja hoy en cinco áreas fundamentales respecto de las algas: Diagnóstico de formaciones marinas, monitoreo de ecosistemas y colaboración internacional, remediación ambiental con tecnologías avanzadas, producción de biomasa para medicina, fármacos, agroindustria y alimentación animal, y restauración de florestas marinas, como los bosques de Macrocystis en Chile o de Sargazo en Brasil.

 

“El uso de algas puede disminuir la emisión de metano del ganado y reducir la deforestación en países como Brasil, al mismo tiempo que secuestra CO2 y produce oxígeno”, explicó Horta, destacando el potencial de las algas en una economía regenerativa.

 

Por su parte, Girardi, subrayó la importancia de proyectar las algas como un vector de futuro para nuestro país. “Chile es más mar que tierra, posee 3,6 millones de km2 de mar, y gracias a la Corriente de Humboldt, cuenta con uno de los océanos más productivos del planeta. Chile tiene un recurso estratégico para alimentar a la humanidad a futuro”.

 

En ese sentido, las algas, además del beneficio que generan en el ecosistema y medioambiente, también funcionan como un superalimento. En la entrevista, el vicepresidente de FEF enfatizó que la mayor pandemia que enfrenta la humanidad hoy es la obesidad, responsable de más muertes que el COVID-19.  

 

Frente a este desafío, las algas se presentan como una alternativa nutritiva, rica en proteínas, fibra y Omega 3. Respecto a esto, Horta señaló que incorporarlas en la alimentación escolar o en la alta gastronomía permitiría transformar hábitos y avanzar hacia una dieta más saludable y sostenible.

 

Una economía ética, democrática y de futuro

 

Una de las iniciativas que buscan potenciar el desarrollo de las algas para el futuro del país es Proyecta Chile 2050, un espacio de trabajo colectivo en el que más de 2.000 académicos e investigadores, junto a representantes del sector privado, la sociedad civil y el mundo político, han participado en más de veinte mesas temáticas. El propósito es construir una hoja de ruta que oriente políticas de Estado y permita enfrentar de manera planificada los desafíos del país hacia mediados de siglo.


La iniciativa, que cuenta con una Mesa Temática de Algas integrada por cerca de 100 científicos, busca impulsar la investigación, producción y protección de estos ecosistemas. Este espacio reúne a representantes del mundo académico, del sector productivo, emprendedores, organismos públicos y a la sociedad civil, incluida la Coordinadora Nacional de Algueras y Algueros de Chile, con el fin de promover una economía azul que beneficie a las comunidades costeras y al medio ambiente.

 

Desde Proyecta Chile 2050, se impulsa la idea de que las algas representan una nueva economía con tres características: Ética, porque ayuda a combatir la crisis climática y de salud; sostenible, al generar productos que regeneran el planeta y democrática, al incorporar a pescadores, recolectores y comunidades costeras en cadenas productivas inclusivas.

 

Un camino hacia la COP 30

 

Finalmente, Paulo Horta profundizó en la propuesta “Florestas Marinas para Siempre”, que busca financiamiento internacional para restaurar y conservar los bosques submarinos, generar biocombustibles, bioplásticos y biofármacos, y garantizar justicia ambiental y social. Esta propuesta se presentará en Belém, durante la COP 30, con la meta de crear un fondo de 250 mil millones de dólares anuales destinado a los países del sur global para implementar proyectos de restauración y bioeconomía marina.